30
Oct
07

Romance de la Pepa

A quince leguas de Pinto
y treinta de Marmolejo
existe un castillo viejo
que edificó Chindasvinto

Lo habitaba un gran señor,
algo feudal, algo bruto,
se llamaba Sisebuto
y su esposa Leonor

Y Cunergunda su hermana
y su madre Berenguela
y una tía de su abuela
atendía por Mariana

Y su cuñado Vitelio
Y Cleopatra su tía
Y su prima Rosalía
Y su hermano mayor Rogelio

Era una noche de invierno
Noche cruda, noche tenebrosa
Noche atroz, noche horrorosa,
Noche fría, noche helada,

Noche llena de amargura,
Noche infausta, noche airada
Noche triste, noche oscura.

En un gótico salón
Dormitaba Sisebuto
Y un lebrel seco y enjuto
Roncaba en el portalón

Con quejido lastimero
El viento afuera silbaba
Y a lo lejos se escuchaba
El furor del aguacero
Cabalgando en un corcel
De color verde botella
Raudo como una centella
Llega al palacio un doncel

Empapadas trae las ropas
Por efecto de las aguas
Como no lleva paraguas
Viene el pobre hecho una sopa

Salta el foso, llega al muro,
La poterna está cerrada..
-¡Me ha dado mico mi amada!-exclama
¡Vaya un apuro!

De pronto algo resbala,
Siente, siente sobre su cabeza,
Levanta el brazo y tropieza
Con la cuerda de una escala

Sube que sube que sube,
Trepa que trepa que trepa,
En brazos cae de un querube
La hija del Conde: ¡La Pepa!

En lujoso camerín
Introduce a su adorado
Y al notar que está mojado,
Lo seca bien con serrín.

-¡Lisardo, mi bien mi anhelo!
El único ser que adoro
El de los cabellos de oro
El de la nariz de cielo

¿Qué sientes encanto mío?
¿No sientes nada a mi lado?
Y el responde
_Siento frío, ¡estoy helado!

¿Frío has dicho? ¡Eso me espanta!
¿Frío has dicho? ¡Eso me inquieta!
No llevarás camiseta ¿verdad?
Pues toma, ponte una manta

Y ahora hablemos del cariño
Que nuestras almas disloca
¿yo te amo como una loca!
¿yo te adoro como un niño! (o mico) 

-Mi pasión raya en locura
-La mía es un arrebato
-Si no me quieres me mato
-Si me olvidas me hago cura

¿Cura tú? ¡Por Dios Bendito!
No repitas esa frase
En jamás de los jamases
Pues estaría bonito…

Hija soy de Sisebuto
Desde mi más tierna infancia
Y aunque temo sus furores,
Aunque sé a lo que me expongo,
¡huyamos, vamos la Congo
a ocultar nuestros amores!

Bien has dicho
Bien has hablado
Y si algún día nos cogen,
Y aunque de allí nos arrojen
¡qué nos quiten lo bailado!

En esto se abre la puerta
Y cual terrible huracán
Entra un hombre , luego un can,
Luego nadie, luego nada

-¡hija infame! ruge el Conde
¿qué haces con este señor?
¿Dónde has dejado mi honor?
¿dónde?¿dónde?¿dónde?

Y tú, cobarde villano,
Antipático, repara
Como señalo tu cara
Con los dedos de mi mano

EL Conde saca un puñal
E introduce el frío acero
Entre la espina dorsal
Y el cráneo del caballero

EL joven, naturalmente,
La diñó como un conejo.
Ella frunció en entrecejo
Y enloqueció de repente

También quedó el Conde loco
A resultas del espanto
Y el perro no llegó a tanto,
Pero le faltó muy poco

Y aquí acaba la leyenda
Verídica, interesante,
Romántica, fulminante,
Estremecedora, horrenda,
De aquel castillo tan viejo
Que edificó Chindasvinto
A quince leguas de Pinto
y quince de Marmolejo.


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