Reportaje Risoterapia
“¿Qué has elegido hoy? Ser feliz”
Jesús Blanco (agente de asistencia familiar, 1955, Granada) se mete en la cama cada día de una forma distinta. Algunas personas se preguntarán cómo: de la forma habitual, con el salto del tigre, como un gusano, pasando por encima de su mujer… Y hasta ahora desde que empezó a hacerlo ha conocido un montón de variantes que le hacen terminar el día con buen humor en casa. Gladys Rando (agente de ventas, 1966, Argentina) lleva su nariz de payasa siempre en su bolso, como mecanismo de defensa ante el estrés. Un día, tratando de arreglar una rueda pinchada, llegó el mecánico y la miró pensando que no podía ser verdad lo que estaba viendo. Y es cierto que Gladys en particular está un poco loca, pero los risoterapeutas, como Jesús y Gladys, “no somos bufones”. Su intención en la vida es enseñarnos a reír. A reírte de ti mismo y “con los demás, no de los demás, que es lo que estamos acostumbrados a hacer. No sabemos que los demás son un espejo de nosotros mismos”. “Hoy en día no sabemos reírnos de uno mismo”, afirman, y por eso, desde que se dieron cuenta, se dedican a ayudar a los demás a tener una vida sana y sobrellevar los asuntos cotidianos con alegría, ofreciendo talleres y cursos de risoterapia, aunque se siguen formando porque, para conocer bien la materia, “tienes que dar una clase a la semana durante toda tu vida”.
Cuando preguntas por los aspectos básicos para comenzar una ‘risoterapia’, ambos entonan a la vez la misma cancioncilla, debido a la cantidad de veces que han escuchado esta cuestión. Luego, explica Jesús, que “tres erres y una ese”; es decir, respeto por uno mismo y por los demás, responsabilidad en tus actos y silencio. Hay que desconectar de todo (olvidarse) para centrarte en la terapia. En la vida diaria, “estamos atascados por el estrés y eso conlleva una gran insatisfacción en la gente”, pero “mantener un estado de ánimo es una elección; eres tú el que elige cómo vivir cada día, si de buen o de mal humor”. Lo que pasa en la sociedad actual es que “no hay formación ni información; sabemos que nos hacen falta cosas, pero no como conseguirlas. Una cosa es saber reírse y otra reírse”. Ambos han tenido la suerte de encontrar “en la terapia de la risa un complemento ideal para otras terapias”, explican Gladys y Jesús, que son como Zipi y Zape. “Mi hijo, de siete años, se pone a jugar con Jesús y no se sabe quién es el niño”, y es que el niño de Gladys es mucho niño. Un día, le dijo a un amigo del colegio huérfano de madre, “puedes llamarla mami si quieres”. En otra ocasión, Dani (así se llama) dijo a un amigo “cuéntaselo a mi madre, que con mi madre se puede hablar de todo”. Continuar leyendo ‘Elijo ser feliz’
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